Ella miraba desde lejos, todo derrumbar
aquél maldito edificio prenderse en llamas
y todas las profesías cumplirse
toda esa burocracia, acabar.
Recordó todas las lágrimas, y los golpes que se dió
todos esos ignorantes a la realidad
la crueldad.
La opulencia aquella
que antes le llenaba los ojos
redújose a cenizas
desplomándose en la acera.
Todas las nenitas con sus lasitos y anorexia,
todos los machitos con sus BM's y sus correítas
todos gritando:
"¡socorro!"
"¿Dónde estuvo mi Socorro, mi porción de compación?"
Nunca la hubo, conluyó.
"Se quedarán con sus billetes,
con su cuestión de números,
y las ganas de besarme los pies."
La torre babilónica dorada
nunca ha brillado más
tanto como la carretera en mañana soleada,
después de de una noche de diluviar.
Sólo se ve rojo
sólo se respira gris
sólo se oye negro,
adios, escuela infeliz.
Ya se va alejando y siente calor en su espalda
sigue oyendo gritos, sigue olfateando las llamas
pero ya nada la inmuta.
Prende su cigarrilo con el fuego a su lado,
y camina de pasos salteados por su propio caminito dorado.
2 comments:
socorro!
hay un typo en la ultima linea.
me encantaria que lo imprimeras, y lo dejaras en la oficina de pastoral en tu ultimo dia...
A TOAS
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