Monday, July 27

Lunes

Pues om namah shivaya, para los no-sánscrito parlantes,
es rendirte a la divinidad que hay en tí.
Porque Dios no está en la iglesia, ni en el pan, ni en las velas
todito está en tí, en mí.

Y sí, yo omnamahshivaya-eo
porque eso del self-indulgance ya se acabó,
cuando acepté la invitación al nuevo mundo
y encontré el otro océano.

Lleno también de gente linda
que como corales flamantes, brillan con luz interior también
que como peces, sólo se dejan nadar;
dejándose masajear por las olas,
paran de pensar en los verbales venenos,
en lo que no somos dueños
para así todos sanar.

Sobre esa agua de sal yo diría que floto:
entre vinyasas y asanas
entre respiraciones de fuego, y exhalaciones de león
entre mente, espíritu y masa.

Resido ahora en este océano
calamda siempre por la certeza de que no importa cuanto se revuelque la arena
eventualmente se asentará,

Gracias por ser el bote que me soltó en altamar.

1 comment:

Jay Zark said...

Enredos y deseos.