Thursday, August 26

La contestación a tu carta

no soy del tipo de conceptualizar,
con números, cifras, y cajas, pero me hacen falta manos para contar las razones por las cuales el corazón y la cabeza desvanecen hasta los recuerdos más lindos.

suelo pensar que el proceso de olvidarte, de olvidarnos, y hasta en cierto modo olvidarme, fue justo y necesario. cogí mis recuerdos y vivencias, como tú bien dices, y comencé mi trabajo de mesa:

sobre esa madera desplazé los millares de segundos que compartimos, y entre palpitaciones aceleradas fui tomando los recuerdos entre mis dedos.
reconociéndolos y escudriñandolos.
preguntándome porque coños decidí sacarlos todos de su gabeta un martes en la noche. quizás fue demasiado vino para un martes. ese martes, escogí qué recordar y construí un pasado idílico y carente de los encontronazos y cicatrices.
yo, que nunca cicatricé bien.
construí ahora nuestro pasado de papel y tijeras, escogiendo quedarme sólo con las quimeras.

al principio fue dificil ver el pasado tan lejano y distorcionado. me ha causado hasta vertigo el no poder diferenciar entre lo ocurrido y lo soñado, puesto que las mañanas se conviertieron en noches, y que en algún punto pararon de haber noches. pero paulatinamente me resigné.

me resigné al que somos otros, y ¡gracias a dios!
sólo siendo otros, querido, podremos volver a encontrarnos, y conocernos, y el algún rincón utópico, querernos.

por esto, cuando me pides que te acuerde de quienes fuimos
y que yo misma me recuerde,
te tengo que decir que no.


algún día nos encontraremos para un café, en el lugar de siempre.

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