Le canto la canción a la sirena que sabe que no puede vivir en Tierra
por el capitán que es alérgico al agua
a la mentirita del 'perdón'
y al: "yo no puedo vivir atada, mi amor"
A el caballito de mar que no sabe que es un destino fatal
(para aquel querer biosfero)
porque en el microcosmo de lo acuático y lo terrestre
se enclaustra entre dos paréntesis (el sentimiento catastrófico)
Presienta el final, mientras las olas de la orilla van retrocediendo
las lagrimas van decayendo
los aplausos cardiacos van acelerando
*crescendo*
Y se desaparece la posibilidad
dentro del torbellino marítimo
que siempre fue lo debido para aquella sirena
y aquel capitán, anclado a la tierra.
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